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EL RIESGO DE SER EDITOR

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oan Tarrida nació en Barcelona, tierra de editores, en 1959. A los 19 años empezó a trabajar en el mundo editorial: Director Literario de Edicions del Mall, Director de Publicaciones de los Juegos Olímpicos de Barcelona’92, Director Editorial de Plaza & Janés y de Círculo de Lectores, de donde fue Director General. A finales de 2010 compró la editorial Galaxia Gutenberg, de la que es director y editor.

Durante su última visita a México, conversamos con él sobre diversos temas en esta labor tan amplia y compleja.

¿A qué se debe que los libros de Galaxia Gutemberg transmiten la sensación de que contienen algo importante?
Yo creo que eso viene de la intención, de cuidar todos los aspectos de la edición. No puedes presentar un texto de calidad en un objeto que no tenga calidad. Eso se transmite a través de la cubierta, de la tipografía, de los colores, del papel, de la encuadernación. Todo eso es lo que tiene que transmitirle al lector, que cuando llegue a una librería vea que eso tiene calidad.

Es lo mismo que ocurre cuando vas a una tienda de ropa: pasas por delante del escaparate y la ropa, ¿tiene calidad o no? Y no has tocado aún el tejido, ni te lo has probado, simplemente como está expuesto, por como te presentan, ves si te llama la atención o no.

Posees una larga formación como editor y desde hace algún tiempo eres propietario de Galaxia Gutenberg. Editar y administrar pueden ser labores que no tienen muchoque ver. ¿Cómo aprendiste una y otra?
Aprendí esto por casualidad, por dos cosas: tuve un trabajo que me fascinó: director de las publicaciones de los juegos olímpicos de Barcelona, pero ahí no había que vender nada porque estaba todo vendido. Los juegos olímpicos se venden solos. Esa oficina que yo dirigía tenía que hacer todo el papel impreso de los juegos. En el 92 no había internet ni nada, por tanto todo se hacía impreso, los resultados, los reglamentos… Aprendí a gestionar que las cosas salieran en su momento, a tiempo y bien, con costes controlados .

Luego estuve 18 años en el grupo Bertelsmann, que ahora es Penguin Random House y terminé siendo director general de Círculo de lectores, una empresa que en ese momento tenía 600 empleados, así que aprendí a gestionar. He tenido la oportunidad de ser más gestor que editor y en otros más editor que gestor.

Pero cuando compras y tienes tu propia editorial eres las dos cosas y no tienes una estructura muy grande. En Galaxia Gutenberg somos cinco personas; por lo tanto, tú tienes que hacer un poco de todo y además creo que es muy bueno que sea así porque el editor tiene que saber que si no le salen los números al final todo su proyecto no es realizable. Al final, para que el sueño de hacer una editorial sea realizable tienen que cuadrar los números, como en cualquier otra actividad del mundo. Por ello estoy muy contento de tener esta doble vertiente y de saber administrar y saber editar o, al menos en la medida de lo posible, porqué también cometes errores tanto en la edición como en la gestión.

¿Qué te gusta más: editar o administrar?
Me gusta más ser editor, claro. Si no salen los números no puedo ser editor…

Es como si te faltara una pierna…
Exacto, la pierna buena, porque si tú haces buenos libros los números salen, pero si no gestionas bien, los números no salen aunque tengas buenos libros.

Si tengo un libro determinado y pienso que voy a vender 100,000 y los hago y vendo 1,000, la empresa al día siguiente cierra las puertas. Si nosotros editamos 60 libros al año e imprimimos 1,000 más de los que deberíamos, tenemos 60 mil libros en el almacén cada año. Si un libro tiene un coste de 3 o 4 euros en promedio, tienes 200 o 250 mil euros cada año perdidos en el almacén. AL cabo de tres años perderás mucho dinero.

Vender algo es muy difícil… vender libros creo que debe ser muchísimo más difícil. ¿El editor tiene un detector o una brújula, a la manera de Hemingway, para saber que determinado libro apunta hacia un éxito mediano o grande? ¿Cómo le haces para saber esto?
No lo sé. Llevo 40 años en esto y no lo sé. Si hablamos de autores de una novela nueva, de un autor nuevo, o de un autor que tiene publicadas dos novelas puedo decir “este va a vender entre 2,000 y 3,000”, pero a lo mejor vende 600, y no lo sé. A lo mejor vende 8,000 y tampoco sé. Si lo supiera, si lo supiéramos todos los editores, entonces seriamos millonarios, viviríamos tranquilamente en la playa.

No se sabe, ni los grandes grupos, ni los editores independientes, Eso forma parte del juego de riesgo que tiene ser editor: si vas a ser editor tienes que tener una capacidad de riesgo, si no no funciona.

Dentro del catálogo de la editorial, ¿qué autores son los que venden más?
El autor que quizás hemos vendido más es Vasily Grossman; sobre todo su novela Vida y destino; luego Philip Roth. Venden muy bien autores clásicos modernos como Federico García Lorca, como Saul Below, Curzio Malaparte. En ensayo Todorov, Canetti. En México tenemos unos cuantos libros de Octavio Paz que venden muy bien. Son autores que dan cierto colchón a la editorial para seguir funcionando …

En alguna entrevista que te hicieron no poco dijiste que disfrutas mucho del ensayo porque crees que es lo que nos está guiando como una brújula en cuanto a la situación del mundo. ¿Crees que el ensayo moderno nos ofrece más que, digamos, uno más viejo?
Creo que estamos todos inmersos en un mundo muy cambiante, muy rápido y con muchos interrogantes, y de cara al futuro hay muchas incertidumbres sobre qué va a pasar con la economía, con la política, con la ecología, con los avances tecnológicos, con el trabajo. ¿Va a haber trabajo? ¿No va a haber? Creo que es muy importante para una editorial publicar libros que ayuden al lector a entender lo que está ocurriendo, al menos hacerse una idea y a descubrir las falsedades, que hay muchas, de lo que se está diciendo en torno a la historia, a la política contemporánea, la economía; desenmascarar también las falsas verdades.

Pero también la narrativa puede ayudar: hay narradores que desde otra forma, con la capacidad que tiene la narrativa para entrar en la vida individual, en el destino individual, también puede meterse en lo que está ocurriendo en el mundo.

Traigo conmigo estos dos ejemplares: El espíritu de la Ilustración, de Todorov, y Trilogía americana de Philip Roth. Creo que entre ambos libros hay un diálogo oculto. En su libro Todorov habla de dónde estamos parados respecto de los ideales de la Ilustración, y las novelas de Roth tratan sobre la crisis que viene arrastrándose desde entonces, como la lucha contra el comunismo y la liberación de los hijos, como en el caso de Pastor americana. ¿Qué opinas de estos diálogos que se tejen entre los libros que editas?
Hay algunos diálogos que son buscados y algunos que ocurren, como cuando invitas a unos cuantos amigos a tu casa, algunos no se conocen, algunos que no hablan y de repente se hacen amigos. Es verdad que con el libro de El espíritu de la Ilustración a mí me interesó la lectura contemporánea, no solo el estudio histórico de lo que hizo la ilustración sino la ilustración vista desde hoy y lo que hoy está en crisis de esa ilustración.

Roth ya hizo todo lo que tenía que hacer en su tiempo y puso el dedo en la llaga sobre muchas cosas, como la pérdida de valores de la ilustración.

Hablando del caso de Roth, en “La conjura contra América” si se cambia el nombre de Charles Lindbergh y se pone el de Donald Trump…
Es perfecta. Es lo que iba a decir: ¿cómo vio eso?

Háblanos de la antología Bogotá 39. ¿Qué te parecen los autores que vas a publicar? ¿Cómo ves esta camada de autores latinoamericanos?
Creo que la literatura latinoamericana está en un muy buen momento y en todos los países hay gente muy interesante. Creo que es una iniciativa muy buena porque permite a los lectores en lengua española valorar, tener una guía a la hora de leer estos nuevos autores, todos tienen menos de 40 años. México es el país que más autores tiene este año, por tanto quiere decir que la escritura aquí en está en un buen momento también.

En el caso de autores mexicanos interesados en publicar un libro con ustedes, ¿cuáles son los requisitos? ¿Reciben manuscritos?
Muchos. Lo que yo le pido a los autores es que tengan la voluntad de hacer una obra exigente, luego les saldrá bien o no y algunos libros serán mejores que otros, pero si al menos la intención que tienen es ser escritores profesionales y tener una buena formación y leer bien y tener ambición en lo que hacen, si hay escritores con estos requisitos, aunque sea su primer libro o el segundo o el tercero, es igual, los examinaremos con mucha atención.

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