THE STAR OF THE SHOW

¿Qué tienen en común “Good Vibrations”, de The Beach Boys, “Light My Fire”, de The Doors, y “Baby Love”, de The Supremes? Musicalmente no mucho, las tres son opuestas entre sí. El punto de unión está en el bajo, ese instrumento que suele ser infravalorado y que en los tres casos anteriores fue tocado por Carol Kaye. Considerada como una de las mejores bajistas de su época, su nombre no dice mucho, incluso para aquellos que conocen a fondo la música de la década de los sesenta. Carol Kaye es una desconocida, sin el crédito correspondiente en las poco más de diez mil grabaciones que realizó para la industria musical, el cine y la televisión. Carol formó parte de The Wrecking Crew —el equipo de demolición—, un grupo de músicos de sesión que le dieron cuerpo y estilo a muchos de los grandes éxitos entre finales de los cincuenta y comienzos de los setenta. La fama de buenos músicos les valió que compositores y productores como Quincey Jones o Phill Spector los buscaran para crear números uno. Al ser músicos de sesión se les pagaba por hora, y debido a que sus agendas siempre estaba llenas, la fama era lo de menos mientras les pagaran lo acordado.

A los trece años, la madre de Carol le compró una guitarra de acero que no tardó en dominar. Al poco tiempo, un músico de Long Beach la vio tocando y le hizo un trato: a cambio de trabajo doméstico empezó a enseñarle a leer notas y a transcribir. A los catorce ya era capaz de ganar dinero tocando la guitarra e impartiendo clases.

Integrada en diversas big bands, tuvo dos hijos y se divorció de su primer esposo, un bajista, sin imaginar que ese instrumento la llevaría por otros caminos.

En 1957 la invitan a trabajar como músico de sesión en un disco de Sam Cooke y luego en otro de un tal Ritchie Valens. Hacia 1963, la inasistencia de un músico de sesión en Capitol Records le puso en el lugar indicado y frente al instrumento que le cambiaría la vida y habría de volverla famosa: un bajo Fender. Desde entonces, Carol combinó tanto la guitarra como el bajo pero comenzó a darle más prioridad al instrumento de cuatro cuerdas sobre todo porque no quería cargar diariamente dos instrumentos.

Durante su carrera como músico de sesión grabó con: Frank Sinatra, Elvis Presley, Joe Cocker, Stevie Wonder, Diana Ross, The Mamas and the Papas, Sonny and Cher, The Monkees, Simon and Garfunkel, Tina Turner, Ray Charles, Tony Bennet, Barry White y Billy Joel, entre otros.

Considerada como la bajista con más grabaciones, alrededor de diez mil, tras el final de The Wrecking Crew siguió dando clases y escribiendo métodos para tocar el bajo que, según dicen, han estudiado personalidades como Sting o John Paul Jones.

A sus ochenta y un años de edad, Carol Kaye continua dando clases de bajo y guitarra. En palabras de Brian Wilson, el genio de The Beach Boys, ella fue “la estrella del show [al referirse a su trabajo en “Good Vibrations” y “California Girls”]. Ella fue la más grande bajista del mundo”.

 

 

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