¡ACUSÓ A SU AMANTE ANTES DE PERECER

El granadero José González Velázquez, placa 3835, fué detenido al considerársele responsable de la muerte de su amasia Luisa Espinoza Castillo, quien dejó de existir la madrugada de ayer, cuando era atendida en la Policlínica de la Jefatura de Policía.

Aunque el granadero niega el grave cargo que se le imputa, lo cierto es que la que fuera su amante expresó que antes de morir el mal que sufría se debió a los golpes que recibió de su amante.

De todos modos, las autoridades respectivas ya investigan el caso, pues se supone que la hoy extinta desvariaba cuando lanzó la terrible acusación al elemento del Cuerpo de Granaderos. Esto fué comunicado al agente del Ministerio Público del tercer turno, adscrita a la Segunda Delegación, quien lo asentó en el Libro de Gobierno.

Minutos después, José González fue capturado y La Prensa le entrevistó en la mencionada delegación.

El inculpado, de 32 años de edad, se notaba un tanto sereno y en todo momento ha negado lo que expresó su amante antes de morir. Comenzó diciendo que dese hace nueve años vivía en amasiato con Luisa, la que a la fecha contaba con 24 años. Establecieron su domicilio en las calles de Oriente 172 número 398 Segunda Sección de la Colonia Moctezuma. Procrearon a María de los Ángeles, de ocho años, y a José Manuel, de siete. El pasado 16 de marzo nació un niño y de ese alumbramiento se originó el mal que padeció la infortunada mujer.

-¿Nunca hubo dificultades entre ustedes? -se le preguntó.

El hombre, que vestía el uniforme de granadero, repaso:
—Sí, durante el tiempo que vivimos, sin haber contraído matrimonio legalmente, nos separamos en cuatro ocasiones.
-¿Cuándo fue la última vez?

—El 17 de septiembre del año pasado. Tuvimos un serio disgusto y desde que salió de la casa ya no volví a saber de ella, a pesar de que le busqué hasta donde humanamente me fué posible.
-¿Entonces, cuándo la volvió aver?

El uniformado se llevó la diestra a la cabeza como no queriendo recordar lo que pasó en las últimas 24 horas, y dijo:

“El domingo pasado recibí una llamada telefónica de mi comadre Teresa. Me dijo que Luisa estaba muy enferma y de inmediato me dirigí a una casa de la Colonia Evolución, donde estaba encarnada.

“Me enteraron de que en agosto pasado había dado a luz y que desde entonces había estado mal. Ella estaba irreconocible, no hablaba y ni siquiera me conoció. Al darme cuenta del estado en que se encontraba, decidí llevarla a la casa de mi cuñada, la enfermera Esperanza Vargas, quien vive en las calles de Marmolería, Colonia 20 de Noviembre.

“Allí le fueron aplicadas algunas inyecciones; pero como su estado empeoraba, tuvimos que llevarla a la Policlínica de la Policía, de las calles de Lucas Alamán. Hoy me dijeron que había dejado de existir a las 6:30 horas, en el momento en que fuí detenido… es todo lo que sé. . . yo presentaré testigos para demostrar que no le pegué en estos últimos días, o sea desde que la encontré”.

En estas circunstancias, las autoridades judiciales ya investigan el caso, pues se teme que la hoy extinta desvariaba en la policlínica y que al recordar los golpes que alguna vez le propinara su amante, dijo que se encontraba enferma por el mal trato que le dio.

El uniformado ya se encuentra en los separos de la Procuraduría del D.F. y el cadáver fué enviado al Hospital Juárez, para cumplir con los requisitos que marca la ley.

Publicada originalmente el 27 de abril de 1959 en Novedades.

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